Saturday, November 28, 2009

Vivificat’s Mission Statement

Mission Statement

Responding to Bl. John Paul the Great's call for a New Evangelization in this new millennium, I intend to comment on every branch of human knowledge and current events from a personal Catholic Christian perspective; to imbue my surroundings with a Christian worldview through a living witness in word, thought, and deed and thus be Christ's helper in giving life (vivificat) to the world.

Vision Statement

I envision Vivificat becoming one of the most recognized blogs in the Catholic blogosphere and a mandatory stop for religious or philosophical surfers everywhere because of its graphics interface, ease of navigation, and solid Catholic contents.

Canonical Standing

Many times during the course of this ongoing publication, situations arise in which I feel strongly the need to speak out regarding the good of the local and universal Church. In order to allay any possible confusion regarding my personal standing to make my wishes known to our Pastors concerning the good of the Church, I wish to state that my right to do so rests on Canon 212, ss3, of the 1983 Code of Canon Law:
[Christ's faithful] have the right, indeed at times the duty, in keeping with their knowledge, competence and position, to manifest to the sacred Pastors their views on matters which concern the good of the Church. They have the right also to make their views known to others of Christ's faithful, but in doing so they must always respect the integrity of faith and morals, show due reverence to the Pastors and take into account both the common good and the dignity of individuals.
As a Catholic blogger, I base my right to speak out on this canon, and hereby pledge to follow its accompanying responsibility to always respect the integrity of faith and morals, show due reverence to the Pastors and take into account both the common good and the dignity of individuals. I hereby pledge to prudently and responsibly exercise this right with the lights the Holy Spirit sees fit to grant me.

Estatuto Misionero de ¡Vivificat!

Misión

Respondiendo a la invitación que el Beato Papa Juan Pablo Magno nos hiciese para colaborar en la Nueva Evangelización en este nuevo milenio, en este blog comentaré acerca de todo lo que concierna el conocimiento humano y del acontecer cotidiano desde una perspectiva cristiana católica personal; saturaruscaré  mi entorno con una cosmovisión cristiana mediante un testimonio vivo en palabra, pensamiento y obra, para ser así ayudante de Cristo en la tarea de vivificar al mundo y de ser sal de la tierra.

Visión

Quiero que Vivificat se convierta en uno de los blogs más reconocidos en la blogosfera católica y un recurso mandatorio para internautas interesados en materias religiosas o filosóficas, atraídos a Vivificat por su fachada atractiva, facilidad de navegación y contenido sólido.

Justificación Canónica

Frecuentemente durante el curso de esta publicación, me encuentro con situaciones que me mueven a hablar acerca del bien de la Iglesia local y universal. Quiero aclarar toda confusión que pueda surgir respecto a mi status para hacer saber mis deseos a nuestros pastores en materias relativas al bienestar de la Iglesia, deseo afirmar que mi derecho de ejercer mi palabra se basa en el Canon 212, ss3, del Código de Derecho Canónico:
212 § 1. Los fieles, conscientes de su propia responsabilidad, están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia.  § 2. Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos.  § 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.
Como bitacorista católico, me propongo a ejercer este derecho sin intención de abdicarlo, junto con sus responsabilidades acompañantes, ejerciéndolo de acuerdo a las luces que el Espíritu Santo me conceda.

Saturday, November 14, 2009

Protocolo de Publicación de E-mails

El “Protocolo Wehlborn” está en efecto: todo mensaje enviado a mí via correo electrónico será considerado como publicable a menos que el remitente me indique lo contrario explícitamente.

E-mail Publication Protocol

The “Wehlborn Protocol” is in effect: I will consider every e-mail reaching me as suitable for publication on the blog unless the sender explicitly tells me not to.

Pautas para la moderación de comentarios

Todos los comentarios son moderados. Esto puede ocurrir casi inmediatamente pero a veces puede haber un lapso de 8-10 horas. Todo comentario que contenga obscenidades, habla profana, blasfemias contra Dios y sus santos, irrelevancias, o SPAM será eliminado inmediata y permanentemente.

Todo comentarista es responsable de lo que dice. Por el mero hecho que yo apruebe el comentario para publicación no significa que estoy de acuerdo en todo o en parte con lo que dice.

Comment Moderation Rules

All comments are moderated. Moderation can take place from almost immediately to 8 hours after posting. All comments containing profanity, obscenities, injurious speech against God and his saints, non-relevant comments, or SPAM will be deleted summarily. No appeals, no exceptions.

Every commenter is responsible for what he or she says. Just because I approve a comment for publication does not mean I agree with the comment in whole or in part.

Mi Ideario Personal

• Soy Teófilo de Jesús, hijo de Dios por la gracia de su adopción, rescatado por la sangre de Jesucristo y salvado del pecado y de la muerte para la vida eterna. Soy un ser humano, un hombre de muchas faltas y defectos, un miserable pecador, sí, mas perdonado. Yo soy salvo, estoy siendo salvado y espero salvarme por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, Cordero de Dios, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, verdadero Dios y verdadero Hombre.

• Me encuentro en este mundo con el propósito de realizar un ideal personal o misión, un propósito eterno que Dios decretó para mí para lo que Él me ha dotado de un conjunto de dones y talentos físicos, mentales y espirituales para alcanzar dicho ideal. Hasta donde lo puedo expresar, este ideal consiste en encontrar y permanecer en el centro de la voluntad de Dios para que pueda ser como otro Cristo y columna de la Iglesia.

• Recibo sumamente agradecido la fe divina y católica que Dios ha revelado y que la Iglesia Católica ha guardado y transmitido de generación en generación para la salvación de las almas. Doy asentimiento total a estas verdades. Y ahora, quiero compartir contigo el núcleo de esta fe:
• Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, Nacido del Padre antes de todos lo siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero, engendrado , no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en los tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras y subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin, Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas, Creo en la Iglesia, que es una, Santa, Católica y Apostólica, Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.   
• Creo que María es la Madre, siempre Virgen, del Verbo Encarnado, nuestro Dios y Salvador Jesucristo, y que por virtud de esta elección singular, Ella ha sido, en atención a los méritos de su Hijo, redimida de modo eminente, preservada de toda mancha de pecado original y colmada del don de la gracia más que todas las demás criaturas. Asociada por un vínculo estrecho e indisoluble a los Misterios de la Encarnación y de la Redención, la Santísima Virgen, la Inmaculada, ha sido elevada al final de su vida terrena en cuerpo y alma a la gloria celestial y configurada con su Hijo resucitado en la anticipación del destino futuro de todos los justos. Creo que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia, continúa en el cielo su misión maternal para con los miembros de Cristo cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida divina en las almas de los redimidos.
• Recibo y atesoro la divina y católica fe transmitida a través de los 21 Concilios Ecuménicos de la Iglesia. Una lista completa puede ser vista aquí. Quiero afirmar de modo particular que recibo al Concilio Vaticano II en sus documentos como una expresión ecuménica de la fe de la Iglesia y que rechazo contundentemente todo atentado por parte de llamados "tradicionalistas" o "progresistas" de reinterpretar el Concilio de tal modo que no signifique nada, o de traspasar sus linderos ortodoxos apelando a un "espíritu del Vaticano II" que simplemente es una fantasía.

• Soy un esposo, viviendo votos de castidad y fidelidad marital a mi amada esposa, hasta que la muerte nos separe. Soy también padre de dos hermosos hijos y una nuera; soy un abuelo; soy también un hijo, un ciudadano, un servidor público y un oficial militar. Oriento todas mis responsabilidades hacia el servicio al prójimo en el Espíritu de Jesucristo, afirmando mi llamado a amar a Dios sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo, para de este modo vivir una vida razonablemente feliz en este mundo y eterna en la felicidad del mundo futuro.

• Soy un cristiano católico, apostólico y romano. Aunque en mi peregrinar en esta la Iglesia de Cristo ha sido objeto de altas y bajas y no faltan momentos menos felices hasta el punto que le he sido infiel varias veces, ahora, en este día, en ella me apoyo. Nací hijo de la Iglesia Católica y en su seno me propongo morir con la gracia de Dios. La Iglesia Católica, con sede en Roma, la Sede de San Pedro, es la Única y Verdadera Iglesia de Cristo. No se salvarán aquellos que, habiéndola conocida como verdadera, se negasen a perseverar en ella.

• Mi regla de vida es el Evangelio de Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Para estudiar, meditar, reflexionar y aplicarlo en mi vida, encuentro útiles dos adaptaciones del Evangelio. Una es antigua, la Regla de San Benito de Norsia. La otra es moderna, la Regla Bíblica de los Hermanos y Hermanas de la Caridad. No he sido perfecto en mi vivencia evangélica y muchas veces he fallado. Aun así, he resuelto levantarme y a continuar caminando bajo la luz del Evangelio después de cada caída y cada fracaso, en el Nombre de Jesús.

• Sostengo que "la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo."

• Me yergo sobre la tradición intelectual de Occidente cuyas raíces se hunden en los tiempos clásicos y la cual se fundió como noble metal en el horno del pensamiento judío y grecolatino, alimentándose de los profetas hebreos, y en su plenitud, del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

• Soy un pequeño cargado sobre el hombro de gigantes. Por eso, me yergo humildemente sobre los logros inefables de los grandes católicos del pasado, presente y futuro. Menciono como ejemplos a los santos Agustín de Hipona, León I, Benito, Basilio, los Gregorios (el de Nazanzio y el de Nisa) y Juan Crisóstomo; de Francisco de Asís, Domingo y particularmente, Tomás de Aquino; Juliana de Norwich, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, y Teresita de Jesús. Quiero mencionar también al Lord Acton, al Papa León XIII, al Cardenal Newman, Reginald Garrigou-Lagrange, Jacques Maritain, Etienne Wilson, Tomás Merton, John Hardon, Michael Novak, la Beata Teresa de Calcuta, el beato Juan XXIII, Juan Pablo Magno y Benito XVI como inspiraciones y guías de mi vida y pensamiento. Quiero rendir tributo también a mis preceptores redentoristas, franciscanos, pasionistas, carismáticos, schoenstattianos y laicos que tanta diferencia hicieron en mi vida. Recuerdo con cariño a los Reverendos Padres Francisco Russo, OFMCap, Antonio Hernández, C.SsR., y Guillermo Esters de los Padres Diocesanos de Schoenstatt, ya que sin su ayuda mi adolescencia y mi entonces naciente vida espiritual hubiese sido algo bien diferente. También a los maestros de mi escuela parroquial, la Academia Santa María de Ponce, particularmente a las maestras Aida Rosa Cardé de Reyes, Margarita Rivera de Torres, y Xiomara Rodríguez de Ramírez (RIP), y muchos otros, que se dieron a la tarea de formarme y educarme en mente y alma. Quiero emular también el ejemplo de nuestro beato, Carlos Manuel Rodríguez cuyos escritos apenas empiezo a explorar pero por lo que he podido ver, vibramos en una frecuencia similar. Finalmente, deseo honrar al Arzobispo Emérito de San Juan de Puerto Rico, SER Luís Cardenal Aponte Martínez, con quien he tenido el privilegio de sostener una breve conversación epistolar via "e-mail" y cuya autobiografía, ¿Por qué a mí? me ha servido de inspiración. Tanto nuestro beato como nuestro cardenal demuestran la gran distancia que un puertorriqueño puede recorrer si este está lleno de Dios. Con esta constelación de astros, con este ejército de gigantes dándome su ejemplo, ¿cómo podré fracasar en mi empeño de seguir a Jesús?

• Soy un humanista cristiano. Como tal, me propongo conocer y apoyar todo campo del quehacer humano que ennoblezca, inspire, y rinda conocimiento verdadero. Por lo tanto, las artes y las ciencias empíricas serán también objeto de mis estudios. También en esto soy como un pequeño llevado sobre el hombre de gigantes en todos los campos del conocimiento humano, gigantes que no puedo mencionar por su gran número, mas todos aparecen de una forma u otra en mis escritos. Estos gigantes incluyen hombres y mujeres en el campo de la filosofía, literatura, historia, las artes, cosmología, astronomía, física, biología, matemáticas, ciencias espaciales y planetarias, sicología, ciencias militares, gobierno, política, derechos humanos y jurisprudencia.

 • Ya que soy un humanista cristiano, pienso que tengo algo que aprender de otras tradiciones religiosas, filosofías y modos de pensamiento sin por eso comprometer mi postura básica como cristiano católico romano. Por lo tanto, escucharé lo que otros cristianos protestantes u ortodoxos quieran compartir conmigo, así como judíos, musulmanes, budistas, deístas, agnósticos, ateos, o cualquier ser humano de buena voluntad y de principios.

• Mi sentido de filosofía moral parte de mi convicción de que existen absolutos morales los cuales la razón natural humana puede discernir. Por eso dependo del Derecho Natural como un derecho precedente a la ley humana positiva para validarla o no, de acuerdo a su concordancia con el Derecho Natural. Esta es la postura que asumo cuando defiendo varios principios y derechos como inalienables e inmutables.

• Las fuentes de mi filosofía política se encuentran en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Estos principios son: la dignidad de la persona humana, en el que cualquier otro principio y contenido de la doctrina social encuentra fundamento, del bien común, de la subsidiaridad y de la solidaridad. Estos principios, expresión de la verdad íntegra sobre el hombre conocida a través de la razón y de la fe, brotan del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias —comprendidas en el Mandamiento supremo del amor a Dios y al prójimo y en la Justicia— con los problemas que surgen en la vida de la sociedad. La Iglesia, en el curso de la historia y a la luz del Espíritu, reflexionando sabiamente sobre la propia tradición de fe, ha podido dar a tales principios una fundación y configuración cada vez más exactas, clarificándolos progresivamente, en el esfuerzo de responder con coherencia a las exigencias de los tiempos y a los continuos desarrollos de la vida social. A partir de esto, pienso que la separación de la Iglesia y el Estado constituye una ventaja para la Iglesia, pero que ello no significa que un servidor público deba de renunciar a sus creencias morales en el ejercicio de sus funciones oficiales. Afirmo que el estado está bajo el juicio del Evangelio de Jesucristo. Defiendo la separación de poderes, la existencia de balances de poder entre los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales, y la independencia del poder judicial; también afirmo el estado de derecho, las virtudes de un gobierno republicano y democrático, y la Cultura de la Vida. Estoy convencido de que el mejor gobierno es el que gobierna menos, que todas las personas son iguales ante la ley y que cada persona, desde la concepción hasta la muerte natural, está investida de derechos inalienables, dados por el Creador, entre los que menciono los derechos a la Vida, Libertad y a la Búsqueda de la Felicidad. Sostengo que en la resolución de problemas sociales las soluciones culturales preceden a la intervención gubernamental a menos que el problema dado represente una violación directa de un derecho fundamental. Pienso que la solución colectiva de los problemas debe de efectuarse en el nivel cívico más bajo y cercano al pueblo. Sostengo que todos tienen un derecho a la autodeterminación, a la dignidad personal propia, al justo proceso de ley, a una educación cívica y valorizada, a la propiedad y sus usufructos, intercambiados en un mercado libre de bienes, servicios e ideas, y a proclamo el deber de proteger a aquellos que no puedan competir en el mercado libre por razón de edad o enfermedad.

• Creo que este mundo caído es perfectible, sino por el hombre—y de eso yo no estoy muy optimista—entonces por Dios, quien era, es y habrá de venir. Este hecho escatológico no nos absuelve de nuestra responsabilidad de hacer de este mundo el mejor mundo posible. Creo que la historia humana un día llegará a su fin, y que tendremos que rendir cuentas por cada pensamiento, palabra, obra, u omisión que hayamos perpetrado contra Dios y el Hombre, siendo juzgados de acuerdo a la medida definida por el Evangelio de Jesucristo. En ese último día, Dios validará para toda la eternidad nuestra elección a favor o en contra de Él de acuerdo a nuestras obras en esta vida terrena. Nosotros los que nos entregamos a la misericordia de Jesús esperamos vivir con Él, Padre, Hijo y + Espíritu Santo, por los siglos de los siglos, en un nuevo cielo y una nueva tierra. ¡Maranata! ¡Ven Señor Jesús!

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