Saturday, November 14, 2009

Mis Pasiones y Temas Recurrentes

Estos son los temas y asuntos de todos mis artículos y que recurrirán regularmente explícita o implícitamente:

La Fe - Es el eje, el fulcro que uso para mover todo los demás.  A mí se me hace difícil definirla porque mi fe está tan entrelazada con mi experiencia de Dios en Cristo.  Es una realidad que me mueve a santificar lugares, tiempos, objetos, personas, relaciones personales, y a mí mismo como persona.  La fe es un punto de encuentro con Dios en toda persona, lugares circunstancias, y dentro de mí mismo.  La fe es algo que irradia en palabra y obra pero que no es un mero sentimiento; es un acto de la voluntad, una decisión de ver a Dios en Cristo en todo.  La fe es un punto de partida, porque se origina en Dios y también es la meta, porque Dios mismo es esa meta.  El hecho de que mi fe es en Dios en Cristo es lo que la hace cristiana, en contradistinción de todas las demás.

Creencias - Eso es el contenido de mi fe, su expresión formal en palabra y obra.  Es algo que me afecta, a veces consciente, a veces inconscientemente.  Mis creencias deben de ser vistas algo así como "los ropajes" de mi fe.  A sus efectos, como la forma de la Liturgia, la materia y forma de los sacramentos, el Credo, las oraciones y bendiciones formales, los sacramentales, las obras de misericordia, son "objetos de fe" de diversa importancia, pero todos ellos forman y forjan la fe y dan a esta su expresión externa.  La fe y las creencias van de la mano a través de la historia y muchas veces cambiar las creencias ha resultado imposible debido a que estas impactan el contenido y significado de la fe.  Aunque establece una correctiva ante toda demanda arbitraria para cambiar el contenido y expresión de la fe, han habido prejuicios históricos, étnicos y culturales que ha ascendido al nivel de creencias y estas han servido para perpetuar actitudes dañinas o para absolutizar aquellas disciplinas o estructuras eclesiásticas que el tiempo ha dejado obsoletas.  Puedes leer aquí la expresión de mi fe.

Ortodoxia - Significa "recta doctrina, enseñanza, y adoración litúrgica." La Iglesia la mantiene siempre y a la vez, la busca siempre, sabiendo que todo defecto en doctrina lleva a un defecto en la adoración litúrgica debida al Dios Trino.  La ortodoxia es la consecuencia de la promesa dada por Dios Hijo, cuando este dijo que "los poderes del infierno y de la muerte" no la podrán vencer.  La ortodoxia es un concepto íntimamente ligado al de "creencia," porque esta es la medida que distingue lo que es correcto de lo que es erróneo en el contenido de la fe.  Sin embargo, la "ortodoxia" no es algo que es propietario de un cristiano aislado, es una propiedad de la Iglesia entera.  Un cristiano es ortodoxo mientras sea un miembro de la Iglesia.  Si no es miembro de la Iglesia, no lo es.

Ortopraxis  -  Significa "recta práctica" y se refiere a los detalles de cómo vivir como un cristiano.  Antes que nada, la clave de la ortopraxis cristiana es la Ley del Amor: el amor inmolado de Dios por nosotros, el Amor visto como una participación en la vida interior del Dios Trino el cual mueve al cristiano a vivir una vida virtuosa y de servicio al prójimo.  Existen otras cosas externas atadas también a la ortopraxis, por ejemplo, la recta celebración de la liturgia, el recto diseño en la arquitectura, en la música, etc., pero estas, aunque importantes, toman segundo lugar al mandamiento de amarnos los unos a los otros como Cristo nos ama.

Iglesia - Pertenezco a varias comunidades y asociaciones locales, nacionales y profesionales, pero solamente una las trasciende a todas y esta es la Iglesia.  La Iglesia es ese lugar, esa comunidad en donde recibo mi fe y mis creencias y de donde se me envía, tras el ite, missa est, a cambiar al mundo.  La Iglesia es simultáneamente natural y sobrenatural, pertenece a la historia y es a la vez, transhistórica, extendiéndose en el espacio y en el tiempo hacia el pasado y hacia el futuro.  Se manifiesta visiblemente a nivel global, nacional, local y doméstico—en la familia.  Cada nivel require una diferente medida de lealtad y dedicación; cada nivel provee un espacio de acción y de ayuda, cooperación y comunión mutuas.  La Iglesia tiene su origen en Dios y se mueve hacia Dios, ahora y siempre.

Catolicismo - El catolicismo es una nota de la Iglesia que significa "universal."  La Iglesia es Católica porque el cristianismo tiene que ser católico.  En un sentido un poco más estrecho, la Iglesia es Católica porque Cristo es Católico, es decir, Cristo es para todos, en todo país, en toda cultura, en toda edad.  Nuestra fe es católica porque impacta sobre todo aspecto de la vida humana, en el arte, en la cultura, en la política y en la moral personal.  Para el cristiano católico, no existe aspecto de su vida que se le restrinja a Cristo.  La verdadera Iglesia ortodoxa o es católica, o no es ni lo uno ni lo otro.  El cristiano católico de verdad tiene que ser un Amante de Dios (un teófilo) y un Amante del Hombre (un filántropo), siempre actualizando en su vida la llamada universal al Amor y a la Santidad que Dios demanda de su Iglesia.

Patria - Es mi campo inmediato de acción católica, el lugar en que nací y la comunidad a la cual pertenezco.  La comunidad, la tierra y todos sus recursos tienen que ser manejados y protegidos para el bien común, así como aquellas estructuras sociales, económicas y estatales que crean y mantienen un clima de Libertad y Justicia.

Cultura - Defino a la cultura como un sistema simbólico de valores humanos tenidos en común, de creencias y actitudes solidarias, el cual es aprendido dentro de una familia y comunidad civil o religiosa y compartido por los miembros de esa sociedad, para que dentro de ella el hombre afine y desarrolle sus innumerables cualidades espirituales y corporales; procure someter el mundo material responsablemente con su conocimiento y trabajo; haga más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; y que finalmente, a través del tiempo exprese, comunique y conserve en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso a toda la humanidad. La cultura, como instrumento y como espacio, es ese medio que yo quiero influir, cambiar, proteger y enriquecer.
Los Derechos y los Deberes del Hombre - Es ese acervo inalienable esencial a la naturaleza del hombre, lo cual incluye el derecho humano a la vida, la libertad y a la búsqueda de la felicidad, así como la labor necesaria para mantener ese ambiente de justicia.

El fin del hombre - El fin del hombre es la felicidad, con y para Dios en Cristo, tanto en esta vida como en la venidera.  Es la meta de todo "interés propio ilustrado," manifestado en una vida en servicio a Dios y a los demás, hasta que ese interés propio se desvanezca mediante la contemplación y el ejercicio de la fe y las obras, dejando solo la imagen de Cristo en cada hombre y mujer.  Entonces la fe y la esperanza pasarán.  Lo que quedará será el Amor.

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1 Comment:

Anonymous said...

Felicidades Teofilo desde Mexico, que Dios te bendiga, coincido en todo contigo